Los Devastadores Planes sobre Plantaciones del Programa de Inversión del Banco Mundial

by Simone Lovera

A veces esperas lo peor y no quedas decepcionado.

Cuando el Programa de Inversión Forestal del Banco Mundial (FIP) fue establecido hace 6 años, la Coalición Mundial por los Bosques estábamos escépticos por decir lo menos. El Banco Mundial había financiado (y continúa financiando) numerosos proyectos con un impacto devastador sobre los bosques y las personas dependientes de los bosques, Ponerlos a cargo de lo que es hasta ahora el fondo mundial más grande en cuanto a inversión en proyectos para reducción de emisiones por deforestación y degradación de bosques y fortalecimiento de reservas de carbono (REDD+), sonaba como un caso clásico caso en donde se invita a los lobos al rebaño.

Por otra parte, el FIP no solo daría subvenciones sino también préstamos, y como algunos de los valores más importantes de los bosques no pueden ser reflejados en términos monetarios, la gran pregunta era y sigue siendo cómo estos préstamos serían pagados. Solo las actividades comercialmente rentables son capaces de generar los suficientes ingresos financieros para países para que puedan pagar los préstamos, pero la experiencia con casi cualquier actividad comercialmente rentable en un bosque es que conlleva – a corto o largo plazo – a la degradación forestal y deforestación subsecuente. De hecho, como la definición de bosques usada por el Banco Mundial incluye los monocultivos de árboles, una porción significante de fondos del BM son invertidos en tales plantaciones, simplemente porque son mucho más rentables comercialmente que cualquier otra actividad relacionada con los ‘bosques’.

Para empeorar las cosas, los beneficios de tales actividades raras veces son compartidos equitativamente ya que el sector forestal está marcado por fuertes desequilibrios de poder entre titulares de derechos y actores. La razón es que la mayoría de las áreas forestales restantes más grandes del mundo están ubicadas en áreas relativamente remotas o económicamente aisladas habitadas por comunidades y personas económica y políticamente marginadas. Estos grupos tienden a ser incapaces de defenderse contra el acaparamiento de tierras y la captura de recursos por parte de las élites en general, por parte de los más poderosos, a menudo actores urbanos y comerciales. Debido a su lejanía, la falta del cumplimiento de leyes es un problema casi inherente en la gobernanza forestal también. Así que resumiendo, las “inversiones forestales” tienden a ser nada más que problemas. No en vano, el personal del Banco Mundial mismo hace 15 años clasificó su cartera de bosques como el “98% por ciento de sus dolores de cabeza”.

Para nosotros, como GFC, el eslogan era y sigue siendo “menos Banco, más bosques”.

La reunión del sub-comité del FIP tomó lugar el 15 de mayo de 2015 en Washington DC, en su mayoría discutió los dolores de cabeza que vienen. Es decir, la reunión se enfocó en discutir un número de propuestas de proyectos futuros y planes de inversión de países altamente destructivos. Gracias a una generosa contribución de unos 175 millones de dólares del Reino Unido, que parece firme en financiar las verdaderas causas de la pérdida de bosques, el FIP fue capaz de expandir su cartera de inversión con unos 6 países adicionales. No menos de 36 países (Benín, Camerún, República del Congo, Etiopía, Costa de Marfil, Kenia, Madagascar, Mozambique, Ruanda, Sudán, Tanzania, Togo, Uganda, Zambia, Afganistan, Bangladesh, Nepal, Camboya, Samoa, Vanuatu, Bielorrusia, Republica Kirguisa, Montenegro, Turquía, Jordania, Marruecos, Túnez, Dominica, Ecuador, Guatemala, Guyana, Haití, Honduras, Nicaragua, San Lucía, y Uruguay) han enviado un llamad Expresión de Interés (EOI) en este respecto. Estos EOIs proveen información interesante sobre los planes REDD de estos países[1]  (Ver enlace abajo). La gran mayoría fueron marcados por dos características; una ausencia de referencias a la compartición equitativa de beneficios con las mujeres, pueblos indígenas y comunidades locales que realmente conservan y restauran bosques, y una sobrecarga de referencias a monocultivos de árboles a gran escala.

No hace falta decir que, la contribución de tales plantaciones a los objetivos en el documento de diseño original del FIP es altamente cuestionable. Hasta el grupo experto que había sido establecido para revisar los largos EOIs de los 36 países advirtió que “Por que las plantaciones normalmente son cultivados en ciclos de 20-30 años, su efectividad en contribuir a la reducción de emisiones GHG y la conservación de la biodiversidad necesita ser evaluada en perspectiva y apropiadamente medida en decisiones de inversión FIP”.

Sin embargo, los miembros del Sub-Comité obviamente estaban más interesados en tener dinero rodando que en la pregunta de a dónde rodaría ese dinero. Su principal preocupación parecía ser que los fondos FIP no se gastaron de manera suficientemente rápida. Aparentemente, el hecho de que solo se hayan gastado 14 millones de los 501 millones de dólares que han sido aprobados por el Sub-Comité hasta ahora no le otorga al Banco Mundial el título de administrador de fondos eficiente. Sin embargo, fue un poco inquietante escuchar tales medidas desesperadas respecto a un aumento de la tasa de gastos en vista de la mas bien pobre discusión sobre la calidad de los EOIs y otras propuestas. La mayoría de los miembros del Sub-Comité parecían más interesados en asegurar financiamiento en sus propios países o países vecinos que en cualquier análisis crítico de las propuestas a la mano. Como resultado, Ecuador, Mozambique, Congo, Nepal, Guatemala y Costa de Marfil fueron seleccionados como nuevos beneficiarios FIP, sin una discusión significativa sobre sus planes reales, que podrían incluir actividades bastante devastadoras como el esquema Pro Sabana en Mozambique, que es un esquema de acaparamiento de tierras múltiple. Estos países ahora elaborarán planes de negocio más detallados y será bueno para las ONGs, OPI’s y grupos de mujeres que traten de influenciar ese proceso (aunque tampoco se abordó una pregunta acerca de cómo la participación de los Grupos Principales en estos países fue asegurada).

En una nota relativamente positiva, la reunión también vio el lanzamiento de un Mecanismo de Subvenciones Designadas para Pueblos Indígenas y Comunidades Locales de no menos de 50 millones de dólares. Hay algo de esperanza entre las OPIs de que al menos algunas de estas subvenciones serán usadas para construir capacidades para defender sus derechos a proteger sus territorios forestales. La única complicación es que el término “designado” parece ser tan vagamente definido por el Banco Mundial como el término “bosque”, tal que el mecanismo y sus primeras subvenciones, son actualmente administradas por grandes organizaciones de conservación como Conservation International y WWF- Perú en vez de las OPIs mismas…

Por último, la discusión sobre propuestas de proyecto específicos que serán subvencionadas en los países FIP existentes (Brasil, Perú, Ghana, Burkina Faso, RDC, Indonesia y RPD Lao) tampoco conllevó a comentarios críticos sobre los contenidos reales de estos proyectos aunque varios de los proyectos consisten en grandes plantaciones comerciales de árboles. La estrella entre los proyectos malos que el FIP podría financiar los siguientes años es el eufemísticamente titulado “Proyecto de Apoyo para el Desarrollo Agroforestal en Cuatro Provincias” (PRODAF) en la República Democrática del Congo (RDC), que sin vergüenza alguna define el establecimiento de plantaciones palma aceitera a gran-escala como ‘agroforestal’. Mi pregunta sobre cómo el establecimiento de plantaciones de aceite de palma contribuiría a reducir deforestación en un país donde las plantaciones han sido identificadas (en un informe de ONU-REDD) como una de las causas de pérdida de bosques, solo conllevó a una breve unánime reacción por parte de los bancos multilaterales de desarrollo que no vieron ‘ningún problema’ en financiar plantaciones de aceite de palma con los fondos FIP.

Por suerte, el grupo experto aconsejó en contra del proyecto y como resultado el proyecto todavía no ha sido aprobado. Pero el representante de RDC protestó vehementemente para que la propuesta sea reconsiderada en el siguiente mes – ONGs y OPIs de RDC y otros que podrían ver un problema con la expansión de las plantaciones de aceite de palma están invitados de todo corazón a que envíen sus comentarios sobre el proyecto (ver http://www.climateinvestmentfunds.org/cif/sites/climateinvestmentfunds.org/files/FIP_14_5_Report_of_the_Expert_Group_to_the_FIP_Sub_Committee_on_selection_of_new_pilot_countries.pdf para el informe del grupo experto sobre la propuesta del proyecto. También puede enviar sus comentarios a coraina.delaplaza@globalforestcoalition.org y los compilaremos y reenviaremos).

[1]http://www.climateinvestmentfunds.org/cif/sites/climateinvestmentfunds.org/files/FIP_14_5_Report_of_the_Expert_Group_to_the_FIP_Sub_Committee_on_selection_of_new_pilot_countries.pdf

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